Carta a los Reyes Magos

Carta a los Reyes Magos

5 de enero de 2015 / Este escrito viene a razón de un artículo de María Jesús Ibáñez publicado en El Periódico del 3 de enero y que se titula “Manual para que los hijos lean” (1). El título llama la atención, parece que no pueda ser que haya manuales y tutoriales para todo, pero un simple paseo por internet casi lo confirma. Parece que hemos ultrapasado los límites creando manuales, incluso los hay que te explican cómo debe ser un parto natural o la lactancia materna!

El tema de la lectura, las estadísticas del nivel de comprensión lectora, las inquietudes lectoras de los jóvenes… son temas que la escuela no puede dejar de lado porque para saber decir lo que no has pensado (en un doblaje, una locución…) es imprescindible saber leer y leer bien. Y desde la escuela también constatamos que los resultados no son buenos.

Hace años que mucha gente y muchos expertos dan vueltas al tema y proponen maneras para conseguir que una parte de la población que vive alejada de la letra impresa se acerque. Pero ¿qué queremos? Queremos que les guste el papel, el olor de la tinta, la hilera de libros en el estante, que el tiempo de leer sea un rato íntimo y especial, que les guste pasear por las librerías… queremos que les guste lo que gusta a los lectores, lo que nos gusta a nosotros. A pesar de los esfuerzos parece que no es posible y todo son esfuerzos en vano.

Deberíamos saber qué queremos exactamente. Y lo que queremos en el fondo es que se dejen llevar por las historias, que conozcan miles de personajes y vidas, que se imaginen otras formas de ser, que entren en universos nuevos, que sepan decir de otras maneras, que conozcan todo lo que se puede llegar a decir y cómo se puede decir, que descubran otras épocas, que descubran la lengua pensada y escrita… es decir, queremos que la literatura les llegue, que queden atrapados en la voz del autor y que pidan más historias.

Hemos admitido que la tecnología entre en la escuela, que los libros sean digitales, que las pizarras se borren pulsando un icono, que las agendas, los calendarios y los relojes tradicionales vayan desapareciendo para meterse en dispositivos móviles, que jueguen sentados delante de pantallas, que los Reyes regalen cajas estancas que requieren máquinas para descubrir qué hay dentro… pero los libros los queremos como siempre. ¿Por qué nos obstinamos a no cambiar el formato libro impreso cuando se trata de literatura?

A todos nos ha gustado y nos gusta que nos cuenten cosas. De pequeños, los cuentos que nos dicen y que nos leen forman parte de nuestra vida. Pero algunos, cuando a partir de cierta edad descubrir historias requiere un esfuerzo y una cierta disciplina lectora, abandonan y buscan otras distracciones. ¿Por qué dejamos de decirles los libros? ¿Por qué no se lo ponemos más fácil para que no abandonen este aprendizaje que ofrece la literatura? Y si aprovechamos el formato libro dicho, el audiolibro? Podría ser que a la larga se convirtieran en buenos lectores de audiolibros y mientras no les estaríamos poniendo obstáculos a la lectura.

Un libro bien dicho ofrece todas las posibilidades para que atrape si la voz del autor dice cosas que nos pueden interesar. Una voz profesional que no invade nuestra intimidad, que sólo es el canal, nos puede explicar otras vidas. Que en el mercado haya audiolibros para elegir, como ocurre en otros países, significa permitir que la población acceda de otro modo a la literatura. Al fin y al cabo, los autores lo que quieren cuando publican una obra es explicarla, ¿verdad?

Quien mejor trata este tema es Laura Borràs, según mi parecer. Hoy, en su muro de facebook, he encontrado esta cita: “No hay inteligencia donde no hay cambios ni necesidad de cambios.” HG Wells “La máquina del tiempo”. En una conferencia dijo: “Las Humanidades deberían plantearse que en lo digital no encuentran un enemigo conceptual, sino un apoyo potenciador.” Y cuando presentó nuestros cursos dijo: “¿Por qué temes nada que pueda acercar la gente a la literatura?” Como nos dijo ella podemos “recuperar la fuerza de la palabra”. Es necesario que los autores y las editoriales apuesten por los nuevos formatos, nuevos formatos tan antiguos como la transmisión oral. Hoy, noche de Reyes, hemos escrito nuestra carta.

iola ledesma

(1) http://www.elperiodico.cat/ca/noticias/societat/manual-perque-els-fills-llegeixin-3824358

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